Mi voluntariado en el espacio Amasolete

Mi voluntariado en el espacio Amasolete

Los voluntarios y las voluntarias de AMASOL constituyen la esencia de la entidad desde su nacimiento hace 21 años, ya que prestan un servicio de valor incalculable dentro de los Programas que se llevan a cabo, convirtiéndose en un pilar insustituible para ofrecer una atención integral a las familias monoparentales en situación de vulnerabilidad o exclusión social. María, una reciente incorporación al equipo de voluntariado de la entidad, afirma “decidí colaborar con AMASOL porque he crecido en una familia monomarental y  comprendo a la perfección las dificultades a las que se enfrentan las madres solas”.

El Espacio Amasolete, dirigido a la implementación de servicios dirigidos de forma directa a niños y niñas que cohabitan en estos hogares, es uno de los Programas que cuenta con mayor apoyo del personal voluntario tanto en el Área de Educación como en el Área de Protección.

En el Área Educativa, AMASOL presta actualmente servicio de apoyo escolar a 30 menores, con edades comprendidas entre 6 y 16 años, ofreciendo meriendas saludables y diversas actividades socioeducativas y lúdicas. Sara, una de las voluntarias que participa en esta acción desde principios de año, señala que su labor en el proyecto en contacto con los/as más pequeños/as le hace recordar su infancia. “Para mí, ser voluntaria en AMASOL es una oportunidad para aprender, ser más empática y mejor persona” nos cuenta Sara. Según su testimonio “son los niños y niñas del Espacio Amasolete quienes me enseñan muchas cosas a mí, me ayudan más que cualquier persona adulta”.

Por otra parte, el voluntariado de la entidad tiene un papel clave en el Área de Protección, tanto en las colonias de verano que se realizan cada año como en el cuidado individual y grupal que se da en momentos concretos para la cobertura puntual de necesidades de conciliación de las familias monoparentales. Raúl y Marta son dos de las personas voluntarias que participan en los espacios de conciliación mediante el cuidado de menores, y sienten que esto tiene un doble valor: facilitar que los niños y las niñas tengan un espacio de disfrute mientras sus madres pueden disponer de tiempo para participar en formaciones u otras acciones de la entidad. Para Raúl es su primera experiencia como voluntario y nos dice “es muy enriquecedora, la estoy disfrutando”.

Asimismo, gracias al voluntariado podemos dar respuesta a necesidades de urgencia. María nos da un ejemplo: “Una de las necesidades urgentes que he atendido recientemente fue el caso de una menor con una cita médica importante, su madre no la podía acompañar porque en ese momento se encontraba en urgencias médicas, así que en cuanto me hicieron saber la necesidad acudí y acompañé a su hija con el fin de que pudiera asistir a su cita. En ese momento ayudé a una mamá y a su hija pero también pasamos un rato divertido y agradable de camino al médico y como voluntaria, nada me hace estar más contenta.”

En lo que va de año, han participado en éstas acciones 35 personas voluntarias, y se espera que en 2022 el equipo de voluntariado se amplíe hasta 57 personas, por lo que en AMASOL desarrollando la campaña de información y captación de personas voluntarias mediante la sensibilización de la población sobre las necesidades específicas de las familias monoparentales y el fomento de valores de participación y corresponsabilización en la vida comunitaria.

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